Proyecto fin del mundo y la banda sonora de la vida Circular 17 mayo, 2026

Proyecto fin del mundo y la banda sonora de la vida

Hay películas que entretienen y otras que, sin proponérselo del todo, terminan formulando una pregunta esencial: ¿qué es lo que verdaderamente vale la pena salvar cuando el mundo parece llegar a su fin? Proyecto fin del mundo, más allá de su trama de ciencia ficción, funciona como una poderosa metáfora de la existencia humana. 

X· Por Neri Leonel Iacopetta y Ani Alegre

¿Alguna vez sentiste que el mundo se desmorona y, en medio del caos, lo único que realmente te sostiene es una canción, una conversación o un abrazo a tiempo? Eso que parece simple es, al fin de cuentas, lo que nos queda. Porque antes que la tecnología, antes que los grandes descubrimientos de la ciencia, mucho antes, estuvo el vínculo humano, y quizás por eso cuando el peligro amenaza contra todo lo conocido, la pregunta no es qué inventaremos, sino a quien tendremos de la mano.

Proyect Hail Mary (titulada: Proyecto Fin del mundo en Hispanoamérica) es una película de ciencia ficción producida y dirigida por Phil Lord y Christopher Miller a partir de un guión de Drew Goddard, adaptado de la novela homónima de Andy Weir de 2021. Plantea interrogantes que ya mismo están siendo respondidas en la geopolítica trazada por un contexto donde la economía y la ciencia rebotan contra las paredes del mundo sideral. ¿Cuál es el lugar de nosotras las personas en el avance tecnológico? En la nave de Hail Mary la confusión entre estas dos actividades humanas distintas, propone una salida donde habitar la atmósfera puede transformarse en cómo narrar la biodiversidad siguiendo la huella humana para encontrar algo más allá de la línea de Petrova, esa tenue estela infrarroja (con una longitud de onda de \(25.984\) micras) que se extiende desde el Sol hasta Venus.

El Dr. Ryland Grace utiliza la ciencia como una poderosa herramienta poética para explicar la vida, el amor y la naturaleza. Su trabajo entrelaza la amistad, física, la biología, la enseñanza y la antropología, convirtiendo conceptos teóricos en metáforas profundas sobre la existencia. Encuentra en su misión la energía de miles de millones de microbios alienígenas, llamados astrófagos, que se mueven entre ambas estrellas y actúan consumiendo la energía del Sol y ahí da con Rocky, un amigo y compañero alienígena proveniente del planeta Erid, con quien forma un vínculo fraternal con un propósito superior, no sin contradicciones, donde la organización perdura y logran la aplicación de un conocimiento científico para salvar los confines del mundo.

La vida, como esa película, puede entenderse como una sucesión de canciones

Más allá de su trama de ciencia ficción, la película funciona como una fuerte alegoría de la condición humana y su banda sonora no es un simple acompañamiento musical: es una cartografía emocional que recorre la soledad, la gratitud, la esperanza y las múltiples formas del amor.

La primera melodía suele ser íntima y melancólica. “Sunday Mornin’ Comin’ Down”, de Kris Kristofferson, retrata esa sensación de vacío que todos conocemos alguna vez: el momento en que uno se descubre solo frente a sí mismo. Pero incluso en la soledad hay una semilla de amor, porque aprender a convivir con nuestra propia fragilidad es el primer acto de reconciliación interior. Luego aparece la vitalidad de “Pata Pata”, de Miriam Makeba, que celebra la diversidad cultural y humana. La canción recuerda que el amor no conoce fronteras, idiomas ni colores. La humanidad se enriquece precisamente porque es múltiple, mestiza y heterogénea. En un registro más profundo, “Gracias a la Vida”, en la voz de Mercedes Sosa, ofrece una de las lecciones más conmovedoras de la experiencia humana: agradecer no sólo por la dicha, sino también por el dolor. Porque amar no es evitar las heridas, sino reconocer que incluso ellas nos han permitido crecer.

Los grandes cambios históricos y personales encuentran su eco en “Wind of Change”, de Scorpions. Ninguna relación permanece intacta; el amor auténtico se transforma, se adapta y sobrevive a los vendavales del tiempo. La complicidad cotidiana se expresa en “Two of Us”, de The Beatles. Dos personas avanzando juntas no porque sean iguales, sino porque deciden compartir el camino. Allí reside una de las definiciones más sencillas y profundas del amor. Finalmente, “Sign of the Times”, de Harry Styles, suena como una advertencia y, al mismo tiempo, como un consuelo. En épocas inciertas, amar es un acto de resistencia; sostener la esperanza cuando todo parece derrumbarse.

En Proyect Hail Mary la canción adopta formas infinitas: el de los padres hacia los hijos, el de los amigos, el de los amantes, el de quienes dedican su vida a una causa colectiva o el de aquellos que, en silencio, hacen del mundo un lugar un poco más habitable. Sugiere asimismo una verdad elemental: la humanidad no se salva únicamente por la tecnología o la inteligencia, sino por la capacidad de cooperar, confiar y sacrificarse por otros. Es decir, por amor.

El Dr. Grace sensibiliza y clasifica, sin mucha rosca, a la ciencia como un generadora de ciudadanía e inspiración. Se entromete en nuestras propias conversaciones donde, salvo excepciones, no vivimos de acuerdo con la racionalidad científica todo el tiempo y sabemos que es necesario y urgente incorporar otros modos de pensar y vivir el conocimiento. Eso, en definitiva, debería ser parte de una verdadera democracia que no se limite a tolerar la pluralidad de creencias, sino a convivir en una multiplicidad de mundos.

Algo queda ejemplificado y explicado al final de esta peli, hablamos de cómo de un concepto físico que debilita la energía solar supone un riesgo inminente de una nueva edad de hielo en un plazo estimado de treinta años ¿verdad?. En ese drama la flexibilidad, la resistencia extrema y la función biológica dentro de un organismo vivo se conjugan con materiales reales y elaboran un líquido llamado xenonite que funciona como un salvavidas. Es la utopía, el infinito y la posibilidad misma del amor.

Quizás, al final, la supervivencia sume eso también: una banda sonora compuesta por canciones de pérdida, gratitud, transformación y esperanza. Y cuando llegue el silencio definitivo, no nos definirán los bienes acumulados ni los cargos ocupados, sino las melodías que dejamos resonando en la memoria de los demás y las distintas maneras en que supimos amar.

X· Curaduría por Equipo Circular.

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