sábado, 31 de enero de 2026
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Carne

La directora noruega Emilie Blichfeldt lanzó su primer largometraje titulado La hermanastra fea –de las mejores películas del 2025–, una readaptación de La Cenicienta en clave body horror y feminista, cargada de humor negro y mutilaciones varias para representar la brutalidad en los mandatos de belleza. La película ya puede encontrarse en la plataforma de MUBI.

[Lo mejor del cine del 2025]

×Clara Chauvín

“Larga vida a la nueva carne”. Esas eran las palabras que pronunciaba en la escena final el protagonista de Videodrome (1983), una película de culto del gran David Cronemberg y también un título obligado dentro del subgénero conocido como body horror. El cine de horror corporal busca generar terror a través de la mutación y la degradación del cuerpo humano y la total pérdida de control frente a esa metamorfosis inevitable; una narrativa atravesada por lo visceral hacia sus posibilidades más explícitas. 

Durante la última década, este subgénero volvió a tener un nuevo impulso con una variedad de películas que los llevaron a una nueva dimensión ya que varias de ellas tienen un punto en común muy particular: están dirigidas por mujeres. Desde Natalie Erika James con Relic (2020) y Julia Ducournau con Raw (2016) y Titane (2021), hasta Coralie Fargeat con la super exitosa La sustancia (The substance, 2024).

“Las mujeres nacemos con el dolor incorporado. Es nuestro destino físico. Dolores menstruales, pechos sensibles, parto… los cargamos en nosotras durante toda nuestra vida. Los hombres no”, decía un personaje de la serie Fleabag y que funciona como una síntesis de cómo la perspectiva femenina (y por supuesto, feminista) puede representar el dolor de las formas mas brutales. La sustancia abordó los mandatos sobre la belleza y la crueldad de los prejuicios sobre el envejecimiento de las mujeres; un año después, la cineasta noruega Emilie Blichfeldt sorprende al mundo con su película titulada La hermanastra fea (Den stygge stesøsteren, 2025). Luego de realizar varios cortometrajes, la directora y guionista llega a su primer largometraje –de uno de los mejores del 2025– con una readaptación de La Cenicienta pero desde la perspectiva de una de sus hermanastras, haciendo del clásico cuento de hadas en una pesadilla cargada de humor negro y mutilaciones varias. 

Alcanzar la belleza perfecta es lo que anhela la joven Elvira (Lea Myren), quien lee absorta novelas románticas donde se imagina como protagonista. Su madre Rebekka (Ane Dahl Torp) enviudó por segunda vez muy poco después de casarse con un viejo noble adinerado. Sin embargo, tal fortuna era una total mentira y ahora se encuentra heredando deudas y al borde de la pobreza con sus dos hijas, a la que se suma la hija del difunto, la hermosa Agnes (Thea Sofie Loch Næss). Mientras tanto, un gran baile se acerca y es allí donde el cotizado príncipe Julián elegirá a la afortunada que se convertirá en su esposa. Elvira estará dispuesta a lo que sea con tal de enamorar al joven monarca y por fin convertirse en la princesa imaginaria de sus libros, empujada por una madre quien –consciente de que su poco agraciada hija está lejos de ser una candidata potable– no tendrá límite alguno para someterla a todo tipo de intervención con tal de convertirla en digna de ser elegida. Pero la batalla será feroz y Agnes será una competencia muy difícil de alcanzar. 

El lema de “la belleza es dolor” fue la principal inspiración que la directora se propuso representar en la pantalla, con el terror corporal como motor principal. “Me interesa el enfoque de David Cronenberg hacia el género: las transformaciones corporales sirven como metáforas de los defectos, dilemas y miedos internos de sus personajes, o incluso como un comentario político sobre cómo la sociedad afecta al individuo”, comentó al respecto. 

Las rutinas skin care, cirugías estéticas, dietas imposibles y hasta vergüenza de mirarse al espejo son aspectos que han formado parte de la vida de las mujeres desde hace siglos como formas modernas de torturas hacia nuestros cuerpos y subjetividades. Elvira atravesará por distintos tipos de dolores que azotarán su cuerpo y su mente, pero que llevará estoicamente ya que sólo por medio de todo ese proceso es posible alcanzar la felicidad y vivir su historia de amor, así sea que esto incluya una nariz rota o una lombriz solitaria. El clímax de este descenso a los infiernos llegará cuando entrar en el zapatito perdido sea un deber indiscutible.

A lo largo de la historia patriarcal, lo culturalmente definido como “fealdad” ha sido una maldición para muchas mujeres sobre las cuales recayó. Pero afortunadamente, el arte se toma revancha y desde esa misma fealdad se subvierte el orden de las cosas y se rompe el hechizo maldito. En el prólogo de Teoría King Kong, Virginie Despentes decía: “Escribo desde las feas, para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal cogidas, las incogibles, las histéricas, las chifladas, todas las excluidas de la gran feria de las que están buenas”. Las proletarias de la feminidad que hicieron una lucha contra lo establecido tomando todos los caminos incorrectos. Blichfeldt se ubica en la óptica de un personaje tradicionalmente conocido como una villana unidimensional para humanizarla por medio de sus padecimientos ya que también era una víctima de la crueldad. 

Sobre el destino de su película, la directora y guionista manifestó: “Hice esta película para la joven Emilie, que tenía pies grandes y poca confianza en sí misma con los chicos. Hice esta película para todas las jóvenes que luchan bajo el peso de sentirse feas. Pero espero que esta película llegue mucho más allá. El tema de lo que se considera bello nos concierne a todos. Tanto a nivel físico como visual”.

 

∆ {Curaduría por Equipo Circular}

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