jueves, 19 de febrero de 2026
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Construir comunidad para frenar los suicidios

Hay violencia y terrores, dispositivos que nos acercan en tiempo real a la crueldad y los lujos, los abusos y las riquezas; dos caras de una moneda, la ambivalencia, el sacudón que no llega a despabilarnos. Hay propagandas de dispositivos territoriales de abordaje contra las drogas y hay narcotráfico copando ciudades y ríos.  Hay ciborg con promesa de futuro, humanos que se enamoran de chatbots y una cultura hegemónica del descarte, el sálvese quien pueda y el envase escribiendo en el horizonte. Hay una persona que cada tres horas decide quitarse la vida en nuestro país y hay pauperización de las políticas públicas en un proceso histórico reciente que nos reivindica como consumidoras y consumidores. Hay deserción escolar, desempleo y jóvenes que caen como moscas por los pasillos del consumo, descalzas, tristes, sin ojos que miren, sin manos que atajen, sin proyectos que incluyan, sin Estado que empuje, sin presente que convide. El síntoma del shock tomó la forma del silencio y como loop la pregunta, ¿qué pasó acá para provocar este profundo desamparo?

[salud mental]

  • ×Ani Alegre

 

La tasa de suicidios de Entre Ríos duplica la media nacional y en el Departamento Colón puntualmente se concentran más del 40% de las autodeterminaciones. No somos números, eso está claro, no nos interesa poner el foco ahí, pero sí el hecho de que cada tres horas se suicide una persona en nuestro país y represente la cuarta causa principal de muerte entre jóvenes de 15 a 29 año, nos ubica frente a un problema de salud pública creciente y prioritario, sobre todo entendiendo que el suicidio se previene. Por eso es importante que los gobiernos apliquen políticas públicas de manera efectiva, es conveniente una comunidad atenta y afectada, instituciones con protocolos de salud mental, escuelas que puedan problematizar la situación personal de las y los estudiantes y es cardinal en todo esto, que se reconozca y contemple la importancia del trabajo de profesionales agentes de la salud pública.

De las afecciones en salud mental no se sale “poniéndole onda”. Las personas depresivas, adictas o con diagnósticos severos no puede conectar con su deseo y no se trata de una decisión personal, es un impedimento/una imposibilidad. Por eso lo importante es tener los recursos necesarios para reconectarse con la vida, y volvemos: esto no es en soledad. Para eso tiene que existir comunidad, red de contención, comida, techo, terapia, educación, laburo y dinero para pagar el tratamiento que cada una necesite. En los últimos años, aprendimos que la salud mental importa mucho. Por eso es tan necesario luchar por vidas dignas, vivibles, por trabajos que no sean insalubres y por políticas públicas que busquen nuestro bienestar.

 

¿Cómo se compone el servicio de salud mental del Hospital San Benjamín de Colón?

Desde circular.ar entrevistamos al respecto con Gloria Ramírez, referente del servicio de salud mental del Hospital San Benjamín de Colón y el psicólogo Luciano Pagani que lo integra junto a otros y otras profesionales.

Hoy lamentablemente todavía no hemos llegado a la instancia de poder aunarnos a nuestro equipo de trabajo porque recién estamos tratando de armar el equipo más específico en salud mental, pero la idea es poder también empezar a absorber otras disciplinas que de alguna manera participan en lo que son los procesos de salud mental, porque, por ejemplo, la fonoaudiología, sabemos que la comunicación y la capacidad de simbolización son sumamente importantes para hablar de la salud mental. Entonces, un niño o niña que no puede comunicarse bien, seguramente no va a simbolizar bien y seguramente eso va a repercutir en su integración, en la necesidad de poder vincularse con sus padres y no necesariamente por un autismo, sino por ejemplo que es un trastorno exclusivo del lenguaje. Vemos que todas esas otras disciplinas sí son necesarias incorporarlas, sí son necesarias poder trabajar, pero bueno, desde el 2006 donde se hace la presentación del primer proyecto de las mesas intersectoriales de niñez, se hace una presentación a nivel del Ministerio de Salud Pública. Cada año, año y medio nos piden que contestemos alguna otra cosita y no se ha podido aún todavía darle forma al servicio como tal.

Si bien hoy tenemos la voluntad del director, que es un director muy abierto, muy amable y cordial con nuestras demandas, que nos ha ayudado a pensar también lo que es la salud desde la salud mental, desde la salud integral. Nosotros somos un hospital de agudos, que también es importante tenerlo en cuenta y estamos absorbiendo toda la demanda del departamento. En San José y en Villa Elisa hay equipos de salud mental, pero lo real y lo concreto es que cuando hay una demanda siempre terminan acá en el hospital. O sea, a pesar de que la ley dispone que todos los centros monovalentes deberían recibir al paciente, terminan en Colón donde tratamos de absorber la demanda con un servicio de guardia que también es dentro de lo posible sostenido todos los días con horarios muy amplios.

Hoy estamos con horarios de 8 a 23 horas. Somos cuatro psicólogos, dos psiquiatras que vienen, pero no vienen todos los días. También es importante tener en cuenta eso, cuando hablamos de un servicio, no tenemos profesionales que estén fijos y las condiciones laborales que necesitamos tampoco nos permiten establecer un recurso que sea más permanente porque la fuga de profesionales se termina dando. Nos encontramos en eso, hay personas con muchas ganas de trabajar, hay personas con mucha capacidad para trabajar y deseos de formarse, salud pública, como todos lo sabemos, es una emergente de formación, pero lamentablemente las condiciones que muchas veces los profesionales tienen no son sustentables para ellos, para su vida, para su familia, y demanda mucho tiempo y en este tema ayudaría mucho la posibilidad de poder realmente consagrar, formar y establecer un servicio con recursos propios que hoy no lo tenemos. Estamos trabajando a través de guardias, a través de módulos, a través de recursos que se van gestionando, como para poder solventar los sueldos y las condiciones laborales no son las deseadas para cualquier trabajador.

 

Construir comunidad

Sin promesa de futuro, sin comida, sin techo, sin amor, sin solidaridad, sin sentimiento de comunidad, sin esperanza, sin condiciones dignas de trabajo, sin salud ni educación efectivas, sin justicia, sin seguridad, sin fe, con un tejido social devastado que se desentiende de las madres criando solas con pluriempleos para llegar a fin de mes, de padres frustrados e impotentes que no llegan a cumplir su rol ni tampoco llegan a construir un proyecto propio, con medios de comunicación perversos que fomentan el conflicto inconducente, la desunión y el doble discurso, y un Estado que no garantiza el derecho a la vida, y deja abandonados a la deriva a sus ciudadanos y ciudadanas, nos ubicamos en un panorama que nos devuelve como espejo el entendimiento de que miles de jóvenes no deseen seguir viviendo.

El inframundo de las tecnologías informático-digitales imperantes van promoviendo un sujeto en franca regresión, donde mecanismos de disociación (y a menudo de fragmentación), la ansiedad, la desmemoria del “todo está en el chat GPT” y las tendencias adictivas impuestas y tal vez inducidas, no ayudan a construir mecanismos de fortaleza, de control y regulación de los impulsos, tolerancia a la frustración, capacidad de espera, ubicación en tiempo y espacio sino que todo lo contrario. Esto se suma a la carencia de liderazgos democráticos y confiables, la propagación de mensajes esquizofrenizantes y/o confusionales comunes a todas las franjas etarias, llevan a que muchas y muchos jóvenes no puedan integrar sus emociones, a que se estanquen en estados de paranoia e impulsividad, y no lleguen a poder crear un proyecto que atraviese y supere “la Desesperanza Aprendida”. Sería interesante releer a Alfredo Grande cuando analizaba la película Terminator y “Las Máquinas de Matar como analizador de la institución del genocidio” (Topía, 1992). Las máquinas de matar eran las políticas de exterminio -aún vigentes- desde la imposición neoliberal del hambre y la pobreza, otras formas de matar o inducir suicidios. Es más fácil y siniestro crear las condiciones para que la gente se mate sola y que nadie lo vea, antes que eliminarla por otros medios. Tal vez con asesoramiento de I.A

La persona que se suicida o intenta hacerlo es una víctima. Para querer vivir es fundamental que primen condiciones de vida dignas ¿y qué es para vos vivir dignamente? El arraigo a la vida está íntimamente ligado al sentimiento de comunidad y va de la mano con otros y otras, va también de tener y ser un hogar, un trabajo, un porqué. Va de la justicia, de la esperanza, de la creatividad, la coherencia y la posibilidad de futurar. Poder ver un horizonte, mantener un mínimo de imaginación, asombro, interés, curiosidad y entusiasmo.

 

Siguiendo con la entrevista: la importancia de exigir políticas públicas y diálogo interinstitucional

“Yo diría que desde que comenzamos en 2019 hace 7 años se podía ver que primaba más en una consulta la urgencia, los ataques de pánico, atenciones vinculadas a la emergencia de la ansiedad, que si bien es puede ser un motivo de urgencia y puede constituir algo peligroso para la persona, no es tan complejo como las situaciones actuales que se están viendo que tienen que ver principalmente con consumos problemáticos” advierten en el diálogo Gloria y Luciano desde el Hospital San Benjamín de Colón y continúan.

La salud mental siempre existió, no se visibilizaba. Hay varias cuestiones y una es la posibilidad de acceso a los servicios, que es dentro de lo que son las políticas públicas porque la sanidad es un derecho, si se cae el derecho a la vida, se caen todos los derechos. Entonces, nosotros tenemos que pensar que tiene que estar en la agenda pública todo lo que es salud y dentro de todo lo que es salud, la salud mental hoy es un gran emergente, ¿por qué? Porque se empieza a visibilizar. Nosotros empezamos a visibilizar la violencia, empezamos a visibilizar las consecuencias también que tienen sobre la salud mental. Empezamos a visibilizar las adicciones de manera más evidente, más real, más sincera, lejos de la esfera de lo manejamos en lo privado, en lo oculto, en lo que no se dice, sino que empezamos a hablar de determinados temas y eso hace que las consultas también suban, que las consultas también aumenten. Entonces, pensar en esas cuestiones desde un lugar de la visibilización y de las políticas públicas están en la agenda de las políticas públicas es sumamente necesario.

¿Cuál es el mejor lugar para pensarlo? desde la prevención, cuanto antes prevengamos estadísticamente y también cualitativamente, nuestra llegada va a ser mejor. Poder fortalecer, las instituciones que trabajan, sean desde lo gubernamental o las ONG, la familia, los grupos, la iglesia, todos los lugares donde trabajan sin desestimar ese trabajo, nos ayuda a nosotros a tener un trabajo en red y a también a sostener los avances que podamos lograr.

Nuestra intervención es como un puntito, un corte que se da y después tenemos que decir, ¿cómo trabajamos con el sujeto en sociedad? Eso a nosotros también se nos escapa si no trabajamos con otras instituciones, dentro de eso la familia. Entonces, el trabajo interinstitucional es sumamente necesario e interdisciplinario también, porque desde una sola mirada no vamos a poder alcanzar lo que es el abordaje de un sujeto que es un sujeto en el club, un sujeto en la iglesia, un sujeto como vecino, un sujeto como novio, como amigo. Trabajar todas esas posibilidades nos hablan de un trabajo realmente constituido en red y contingente. La mayor dificultad que tenemos con el paciente en salud mental son los niveles de contingencia, ¿por qué? Porque desgasta mucho también a la sociedad, desgasta mucho a la red familiar. Entonces, a veces aparece este disenso, de ya no sabemos qué hacer, estoy cansado o estoy cansada, bueno, que hagan lo que quieran y es lo que menos necesita el paciente. El paciente necesita sentirse contenido y también tener un límite. El límite es una organización que todos los seres humanos necesitamos, todos, para poder vivir en sociedad.

Y lo que esperamos nosotros cada vez que ingresa un paciente, sea por cualquier sea el motivo que consulta de salud mental, que es que pueda reinsertarse nuevamente en la sociedad y que la sociedad esté preparada.

 

¿De qué va el futuro?

Pensar en el futuro parece catastrófico. El individualismo es brutal, es inhumano, destruye, nos acerca a la diáspora social, afecta al ambiente, los círculos, lesiona y mercantiliza la vida. Pero, el amor es más fuerte que la muerte. No se trata de romantizar. Habrá que recurrir al sueño, la piel, la ternura, la esperanza y la fe como potencia de vida. A las artes, para desenmascarar al mundo perversionante adicto a la muerte. Habrá que encontrar un porqué ético-poético-político y lanzarlo junto a otros y otras en defensa de la vida proyectando hacia un mundo futuro por venir.

Resulta útil recuperar y comprender conceptos de salud pública, estado y políticas que impliquen una relación con nuestras propias vidas y las de nuestros pares, en donde sepamos que como personas somos transformadas por una realidad y un tiempo y a la vez somos también quienes la transformamos, si así lo elegimos.

 

∆ {Curaduría por Equipo Circular}

 

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