Maternar sola no es una historia individual. ¿Qué sucede cuando se le pone política al abandono? Y qué ocurre cuando ni mil raperos alcanzan para barrer lo que las niñeces ya entienden. Por qué la respuesta de Cazzu no es un «arrebato», sino el mapa de una supervivencia compartida por miles. Cuando maternar en soledad cuesta la vida.
por Andrea Sosa Alfonzo
Imagen de portada: Cazzu
“El chisme vende más que el arte” twittea uno, como si copiara y pegara el primer pensamiento que tuve. Lo dice como si no fuese exactamente lo que hicieron y como si él no fuese parte, se percibe outsider. No lo dijo él, por eso es inocente. He aquí el primero de los efectos de la camaradería masculina “voy a pararme a tu lado y a observarte cometer el crimen sin decir nada, total no será mi crimen”. La tibieza, un gran enemigo del bien.
Hoy, la obra se llama: “La legendaria camaradería entre varones”. Un tema del cual podría hacer una tesis. En este mundo, en este género son, la mayoría, gente que negocia la hipocresía y lentamente se les va achicando la capacidad de ser sensibles porque el yo, los carcome. Pocas veces se atreven a decirse verdades entre ellos o siquiera a ellos mismos y por eso, algunos no se creen ni el propio latido del corazón.
Sostener el pensamiento sin gritarlo. Dejar pasar uno y mil llantos. Apretar los dientes mientras el tiempo pasa. Resignarse a las respuestas absurdas. Todo se enrarece, mientras tanto ellos quieren estar pero además ser outsiders. ¿Cómo definirlo? Un doppelgänger dijo Rosalía. Camaradería dijo Cazzu. ¿Cómo revisar las historias acalladas por la cultura de la barbarie en la que devino este machismo depurado y escondido en videos y canciones pegadizas que rondan por las redes sociales? ¿Cómo es esto de mirarnos sin máscaras?
No hay renuncia posible a la conciencia. Maternar, cuidar, sostener con fuerza física, mental y espiritual cuesta mucho dinero que no se gana. Y cuesta la vida de personas pequeñas. Esa genealogía que inscribimos en corrientes feministas a fuerza de palabras, cuerpos, lucidez y riesgo. Principalmente, riesgo.
Cuando Cazzu se enfrentó a Rauw Alejandro, Jhayco y Tainy tras el lanzamiento del tema «Rosita», donde incluyeron la frase «Yo me voy y me caso contigo a lo Christian Nodal», esos hombres dijeron con escaso razonamiento, `tanto drama por una barra´. La artista argentina dice que en el mundo del patriarcado debería haber ardido hace rato, y sentencia que esto no se trata de ella, de su cuerpo, de su culpa, de su gran culpa, de su escupidero de canciones que poetiza un mundo cruel, ¡no! Se trata del abandono de su hija, una niña que entiende más que mil raperos inútiles lo que pasa. Es 8 de marzo pero el mundo está repleto de hombres/padres que abandonan a sus hij@s mientras que otros hombres les hacen odas, asados y canciones. Es nuestro día pero el mundo está colmado de despreocupados varones que ¿cómo encontrar la palabra justa a esta altura que los describa? Cazzu dijo mucho de esto y más a través de su red substack cuando salió ese tema que se mete con su vida.

Tiradera, significa burla pero también significa una flecha de hierro que es tirada por el pueblo indio originario de nuestras tierras. Esa es Cazzu, la que hace de la burla una punta de lanza para hablar del abandono, y de la guerra, que con una flor en la boca, emprenden las mujeres todos los días, para hablar de crianza monoparental sostenida. Vos dirás ¿cuántas vidas de diferencia hay con la mía que también crío sola? ¿Cuántas vidas de diferencia con mis hij@s abandonados mientras peleo con un chat sin respuesta, con un juzgado que me violenta todo los días? ¿Pero no ves que todos te señalan de igual modo cuando, harta, levantas la voz? No es elegancia, no es lo políticamente correcto ni incorrecto, no es tampoco la ética feminista porque en la supervivencia las mujeres hacemos cálculos de todo tipo para que una vida de felicidad invada la de nuestros hij@s. Le ponemos palabra, gestión política, teoría y canción. Pero la medición y el nombre de ese cansancio que es un trabajo que hace no tanto tiempo atrás nos enseñaron como un deber, se estampa en el rostro de nuestros hij@s. Y todo ello no es más que el péndulo del patriarcado (no pene aunque en latín signifique lo que cuelga) que va de un extremo hacia otro frente a la mirada hipócrita de todos.

Van fingiendo no comprender por que “tan ardida ella”, “tan resentida la tonta” pero todos los ven, la línea divisoria de derecha e izquierda se va desdibujando y finalmente los descubren in fraganti en su pecado.
(……)
El problema real se llama Crónica de un abandono. Y no, no es a mi a quien han abandonado.
Más de 580 respuestas tuvo Cazzu en su post. Ellos debieron juntarse de a tres, de a cuatro, de a miles para hacer una canción de burla. Ella sólo tuvo una lanza cargando en la espalda.
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Una herramienta científica mide el cuidado
¿Alguna vez sentiste que tu cansancio no tiene nombre? Le llamamos «gestión», «ética» o «supervivencia». Pero hoy le ponemos cifras y palabras a esa política del abandono que nos atraviesa a todas.
Si queres medir la cantidad de horas que te demanda criar en un modelo monoparental (es decir sos la única persona en tu hogar de la que dependen física, económica y emocionalmente tus hij@s) o en un modelo de familia nuclear (que consideras desigual en el reparto de tareas) podes hacerlo a través de una calculadora que te permite medir el tiempo que dedicas y por ende, el valor económico que eso representa.
Es una herramienta muy importante, en primer lugar, para que puedas determinar cuáles son los factores que están detrás del cansancio y agotamiento que vivís día a día.
En segundo lugar, tendrías un documento sólido con respaldo científico desarrollado por una universidad pública, para determinar la remuneración que todas esas tareas representarían si alguien tuviera que pagarlas. Te sirven además, para graficar todo ello en un litigio por alimentos.
Por ejemplo, si dedicas 165 horas por mes al trabajo doméstico y de cuidado, y éste fuera realizado, en cambio, por alguna trabajadora de casa particular, el monto que deberían pagarle sería de$536.271,45 (según cifras informadas por ARCA)