Tenemos que hablar de infancias, redes sociales y pedofilia
En el mundo digital todo pasa tan rápido y resulta tan avasallante que cuando nos cayó la ficha y logramos ponerle un nombre ya se sucedieron daños que en muchos casos son irremediables. Las redes sociales se adelantan todo el tiempo a nuestra posibilidad de nombrar lo que nos pasa, lo que generan, lo que termina ocasionando y es tan abrumador a nuestra humana condición de seres simbólicos que nos vemos obligadas a parar la pelota, repensar y ver de qué va. Con el sharenting pasó algo de esto. Tal vez sin pensar demasiado, jugamos a esto de compartir imágenes, videos y frases de infancias, hijos e hijas, megustear fotos de sobris, amiguitos del barrio, estudiantes del jardín, pero el escenario no es ni amable, ni receptor de nuestra inocencia ni tan blanco como esa nube digital que nos quieren vender; “sharenting” viene de share (“compartir”) y parenting (“paternidad”). En español lo traducen como “crianza en línea”. Básicamente, consiste en compartir contenidos de menores de edad en la web, fundamentalmente, en las redes sociales, por parte de sus familiares. Se calcula que cuando un o una menor cumple 5 años sus mapadres ya han compartido 1000 fotos suyas. Ahora: especialistas advierten que el 50%de las imágenes que se distribuyen en redes de pedofilia y pornografía infantil son tomadas de esas publicaciones, que además violan el derecho a la intimidad de niñas y niños.
[sharenting]
×Ani Alegre

Hay fechas re marcadas como el inicio de clases, navidad, el día de las infancias, actos escolares, instancias deportivas, no sé, hoy todo es potencial para que cientos de fotos y videos sobre niños y niñas sean compartidas a diario en las redes sociales por las y los adultos a cargo de su crianza. Algo que una considera como un gesto inocente, genuino y amoroso compartiendo el crecimiento y el paso del tiempo oculta un riesgo tremendo: ¿qué pasa con esas imágenes?, ¿adónde van a parar?, ¿quiénes tienen acceso? De esto charlamos en circular.ar con Hernán Navarro, Abogado, Director Ejecutivo de Grooming Argentina, Fundador de Grooming Latam y Mg. En Educación Digital.
Es un fenómeno que ha avanzado fundamentalmente, nosotros lo venimos observando desde el año 2017, se agudizó de manera notable en pandemia como todas las situaciones concretas en el entorno digital y que básicamente tiene, yo pongo en tensión esa situación y me hago una pregunta, lo plantearía en términos de vulneración de derechos, es decir, el derecho de todo padre, toda madre a postear, a subir, a una la imagen de un hijo o hija de cualquier niña o niño adolescente versus la no decisión de un sujeto derecho, es decir, una persona que debe decidir por sus propios medios.
Venimos midiendo distintos datos en Argentina y en América Latina y cuando le preguntamos a niñas y niños de en promedio 10 años, si les gustaría que papá o mamá, suban fotos de ellos o de ellas desde que nacieron hasta hoy. La respuesta es un no rotundo. Un no rotundo porque es eso lo que yo llamo el parto digital. Ese parto digital se da en promedio en edades extremadamente prematuras. Aporto un dato: el 92% de las imágenes de niñas y de niños menores de 2 años en Estados Unidos ya tienen una identidad digital asumida.
En este punto lo que no logramos comprender aún como mundo adulto, como sociedad es que esa identidad digital hace, moldea, construye la identidad de una persona y que va generando una reputación, va generando una huella, la famosa “huella digital” que se construye a partir de lo que posteamos, subimos y tanto las niñas, niños, adolescentes son sujetos de especial protección, es decir que los datos personalísimos de ellos se deben proteger en un todo. Por eso miramos con mucha preocupación esta dinámica y ponemos como ejemplo el primer día de clase; se hace la selfie con con mi hijo, con mi hija y bueno, ahí hay una decisión donde esa esa persona, ese sujeto de derecho no decide por sus propios medios, claro la mirada tan adultocéntrica, por eso lo planteo en términos de tensión.

Las alarmas queman cuando accedemos a números y materializamos esto: el 50 por ciento de las fotos que se distribuyen en redes de pedofilia y pornografía infantil son tomadas directamente de los posteos que se suben a Internet por voluntad propia. “Recuerde que cuando se sube información o imágenes a la web, ya no es posible tener el control de ellas ni poder borrarlas”, advierten desde Missing Children. Entre los peligros del sharenting se incluye el hecho de que las imágenes de los niños puedan ser distribuidas en sitios de pornografía infantil o pedofilia, usadas para secuestros o amenazas y hasta permitan el robo de identidad. Además de los riesgos que encarna el sharenting en relación al uso que un tercero puede darle a las imágenes, el fenómeno también impacta en el crecimiento de los niños y adolescentes, en la manera que desarrollan sus vínculos e interactúan con sus pares.
La idea de que Internet es una nube blanca y buena es un slogan de venta. ¿Qué no estamos siendo capaces de ver? Justamente no vemos la verdadera infraestructura detrás de la web y a ciencia cierta vendría a ser algo similar a enormes bibliotecas -los servidores-, que están repletas de discos, que son manejados por personas que no conocemos, que trabajan para empresas que tampoco conocemos, que monetizan los datos que jamás llegaremos a dimensionar.
HN: Esto lo podemos pensar con datos de la realidad y con una pregunta que me parece que puede ayudar al lector a incomodarse. ¿De dónde creemos que los pedófilos moldean o adoptan identidades digitales falsas? Justamente de este tipo de imágenes que no cuidamos. Que lógicamente y naturalmente por falta de educación digital, por falta de diálogo, las chicas y los chicos no protegen y a la vez la otra pata es justamente por aquellas imágenes que el mundo adulto en general está dotando al entorno para alimentarse y esto, por supuesto, es aprovechado por una red criminal que, más allá de yo considerarla la segunda red criminal más grande del mundo después del narcotráfico, son quienes encuentran en internet ese caldo de cultivo, esa negligencia, esa mala praxis para poder causar daño y en definitiva con esto no quiero decir que la responsabilidad recae en el mundo adulto.
Lo que quiero decir es que inconscientemente, por falta de herramientas, por falta de discernimiento, por falta de entendimiento, estamos en algún punto siendo funcionales a la ejecución de o a la motorización a la maquinaria de la pedofilia para para captar chicas y chicos. Por eso veo con mucha preocupación la falta de entendimiento respecto de la vida digital. El mundo adulto sigue pensando que internet es como una como una aplicación, como una gran aplicación, como un lugar al que se entra cuando en realidad internet es un espacio, es un territorio, es identidad, las chicas y los chicos construyen su identidad, por eso estamos dando ahora el debate de la prohibición que consideramos que es un que es que eleva los niveles de riesgo porque eh prohibir no es no es el fin, esto agiganta la brecha digital.
Estamos en un momento crítico en materia digital donde la brecha digital conforme a la llegada de la inteligencia artificial logra agigantar aún más esa brecha y yo veo un mundo adulto, lo vengo sosteniendo hace muchísimos años, verdaderamente anestesiado en materia digital. O sea, el mundo adulto en esa anestesia digital, por osmosis, esa anestesia te lleva a cometer errores, a un posicionamiento negligente, de mala praxis, que siempre y lamentablemente quienes terminan pagando el costo son las infancias.
El impacto negativo sobre chicos y chicas va desde la vergüenza que pueden sentir por información que se comparte de sí mismos sin haber podido brindar consentimiento, hasta el riesgo liso y llano respecto de su seguridad: una vez que subimos un contenido a la web, no tenemos dominio ni certezas sobre su destino. Asimismo, los escenarios abiertos por los entornos virtuales nos interpelan a todos y todas porque es en ellos donde transcurrimos gran parte de nuestras vidas, es decir, la construcción de nuestra subjetividad, del mundo tal y como lo vamos a nombrar y todo aquello que no es dado, está ahí en esa nube que en muchas ocasiones, tema que también charlamos con Hernán, termina influyendo en el consumo de pornografía de menores, un primer acercamiento a la vida sexual que es arbitrario, violento, patriarcal, abusivo y domesticador. El ejercicio de una ciudadanía digital responsable es otro de los ámbitos propicios para su abordaje desde la ESI.
HN: De esto último que señalás es cuando decimos que las infancias hoy llegan primero a la pornografía antes que a la ESI. La ESI es una ley de vanguardia, que debe ser protagonista, hoy más que nunca, solo que a los efectos de, por supuesto, la especificidad que nosotros tenemos en materia digital, considero que al ser una ley que se incorpora en el año 2006, donde ni siquiera existía Facebook, que fue la primera red social en la Argentina, digamos, no estaba consolidada la cuestión de redes sociales y de la promoción y la instauración de una identidad digital. Sí considero que la ESI en realidad de lo que carece la norma es justamente de la perspectiva digital. Cuando nosotros decimos que el grooming lo consideramos como la nueva modalidad de la violencia sexual sin contacto físico hacia las niñas, niños y adolescentes lo que queremos decir es que el abordaje en un todo preventivo también debe de manera urgente incorporar la pata digital porque la ESI está pensada para los cuerpos pero no para las identidades digitales y hoy una persona mayor de edad que se contacta con una persona menor de edad puede romper o corromper esa subjetividad en el campo emocional. Por eso digo que hoy más que nunca necesitamos fortalecer la ESI, actualizarla y generar capilaridad con un mensaje que también debe incorporar esa perspectiva digital.
Asimismo, las redes sociales históricamente estuvieron siempre prohibidas. Si quiero apropiarme de la palabra prohibición para generar un vaso comunicante, diría que las redes sociales siempre estuvieron en realidad prohibidas para personas menores de 13 años. Es decir, cuando hoy un chico o una chica se abre una cuenta en una red social de 9 años que o de 8, que es el promedio en la Argentina, el cual nosotros medimos donde las infancias obtienen su primer teléfono propio, y data de que cuatro cada 10 cada lo obtienen antes de los 9 años, lo que vemos es que lo hacen falseando su identidad, es decir, el mundo adulto, en este caso irresponsable, le otorga un DNI trucho a su propio hijo o a su propia hija y celebra porque es un ciudadano legal. Esta es la cuestión que está sucediendo y que viene sucediendo desde siempre.
Las políticas públicas que adoptaron países como Australia, Francia, recientemente España y seguramente Chile y muchos países se hagan eco a nuestra mirada, yo las considero medidas que son realmente estériles, que, en algún punto demagógicas, pero en ningún punto tienden a arrojar un resultado de protección real. Es decir, la prohibición no lo digo yo, lo dice la neurociencia, en las edades etarias de las infancias y de las adolescencias invita a la exploración, es decir, la prohibición invita a la exploración y la exploración siempre va a ser va a ser en silencio y va a ser a escondidas y va a ser en soledad. Lo que me preocupa es que en una primera instancia el Estado se lava las manos, es decir, el Estado le asigna la responsabilidad a la comunidad, a las familias, o sea, yo prohíbo si sucede algo la responsabilidad es tuya eh porque yo ya prohibí. Prohibir técnicamente es un tanto ilógico, técnicamente diría inviable porque hoy con cualquier VPN gratuita un chico o una chica en Australia podría estar teniendo Instagram porque en realidad está conectado no sé en Nigeria o en Argentina. O sea, técnicamente hay una cuestión ahí que hoy no hay garantías en términos de normativas y en términos técnicos, que garanticen que una persona puede ser esa persona en internet.
Hay una buena iniciativa en este momento de Roblox, que es pionera a nivel global de segmentación de edad, pero que bueno, habría que revisar cuestiones de índole legal, cuestiones de protección de datos personales. Empieza como a darse un debate alrededor de esas medidas que, por supuesto, hay que dar. Pero digo, en términos generales, yo considero que la prohibición agudiza mucho más el problema, que la prohibición no es prevención, que la prohibición podría en algún punto generar una sensación de alivio en un padre, pero que en realidad agiganta drásticamente esa brecha digital y que a la vez clandestiniza un espacio porque ninguna ni ningún chico o ninguna chica va a contar alguna situación de una situación cual de cualquier tipo de violencia, porque en principio debiera revelar que infringió una norma familiar que fue que es conectarse. Aparte, el riesgo no desaparece por prohibir una red social. Nosotros venimos analizando el comportamiento típico, no solamente del delincuente sexual, sino de las infancias y podemos poner este ejemplo; cuando las infancias detectaron que sus padres estaban monitoreando la actividad diaria en plataformas como Facebook, se fueron a Instagram cuando los padres reaccionaron y dijeron, “Che, los pibes no nos muestran más, no podemos ver más nada”. Bueno, ¿dónde están? Están en Instagram. Bueno, fueron a Instagram, los chicos están hoy en TikTok.
Los chicos y las chicas son por naturaleza nómades digitales porque entienden a internet como ese territorio, como ese espacio habitable donde se quieren escapar, obviamente, de la mirada la mirada del mundo adulto. Entonces, digo, desconocer esa situación prohibiendo, en realidad el riesgo no desaparece, el riesgo se desplaza. Prohibir sin educación es una medida digamos demagógica, o sea, es una medida insatisfactoria, una medida que no corrige absolutamente nada. La mera prohibición sin educación, en este caso sin educación digital integral, algo que Grooming Argentina viene promoviendo hace, hace mucho tiempo e incluso en los parlamentos del América Latina, vamos a estar peor que antes. E este punto particular, los datos ya muestran que las chicas y los chicos están dispuestos a irse a otra plataforma, por eso digo, que no solamente técnicamente es inviable, sino que acá el problema de fondo es que el mundo adulto no se está haciendo cargo. Ese es el gran problema de fondo.

Aspectos clave sobre el sharenting
Desde la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) remarcan que el sharenting pone en riesgo el derecho a la intimidad de los niños. Si bien muchas veces los derechos de los chicos y chicas son ejercidos por pamadres o representantes legales, el Código Civil establece la autonomía progresiva de las y los niños en la toma de decisiones que afectan sobre su persona. Este enfoque jurídico, que le da mayor protagonismo a las infancias, establece que deben ser escuchadas incluso cuando su voz entre en conflicto con alguna decisión de pamadres.
Entre los riesgos principales se encuentra
Huella digital: Se crea una reputación online del niño antes de que tenga capacidad de decidir.
Seguridad: Compartir ubicaciones, fachadas de casa o uniformes escolares expone al niño a peligros físicos y seguimiento.
Uso indebido: Las fotos pueden ser descargadas, editadas con IA, o utilizadas en redes ilícitas.
Falta de consentimiento: Se vulnera el derecho a la privacidad del niño, que a futuro podría no querer ese contenido expuesto.
Recomendaciones para publicar imágenes de menores
-Que la cuenta sea privada y que los contactos o “amigos” se reduzcan a conocidos reales. Una cuenta que tiene más de 600 amigos por ejemplo, es muy probable que ya no sea segura.
-Evitar subir fotos con información contextual de lugares que frecuentan los niños. Se refiere a la información que puede aportar un uniforme escolar, la entrada de un club o una calle identificable. Estos datos se pueden utilizar para secuestros virtuales u otro tipo de amenazas.
-Desactivar la ubicación de las aplicaciones y los teléfonos.
-Evitar subir imágenes que ridiculicen al niño. Algo que a la vista de los adultos puede ser simpático y divertido se puede transformar en objeto de burla en el futuro. Los niños pueden sentirse humillados.
-Es imposible borrar totalmente una foto que fue compartida en la web. Al interactuar en internet las personas construyen una reputación y algunas fotos pueden traer consecuencias a largo plazo.
-Si los chicos ya tienen edad preguntarles siempre antes de subir cualquier contenido sobre ellos.
HN: Hay ciertas recetas que nosotros venimos proponiendo y que estamos dialogando con los estados provinciales para no llegar a una medida netamente netamente punitiva que sabemos lo prohibido nunca ha generado resultados. O sea, esta ley seca digital que denominé con algún colega tuyo, no corrigió el problema, lo que hizo fue auditarlo y clandestinizarlo. Bueno, veo hoy exactamente lo mismo. Mi próximo libro, en realidad que voy a publicar en breve va a llevar como título ¿Cómo te fue hoy en internet? ¿Por qué este título de libro y por qué lo traigo para hablar con vos? Porque lo que siento y lo que traté de escribir en este libro en el que volqué estos 12 años de trayectoria, de recorrido y de lucha, lo que quise hacer es que el mundo adulto, que las familias tengan una llave para ingresar a la vida digital y cohabitarla con sus hijos y con sus hijas. Veo que es una confrontación, una autoexlusión, una falta absoluta de destreza, de habilidad, de manejo, de discernimiento, de entendimiento profundo, de estrategias, de herramientas, de recursos. Veo muy poca muy pocas cosas positivas verdaderamente del posicionamiento del mundo adulto. El objetivo entonces es darle las herramientas, creo que el mayor desafío no va a estar meramente en las infancias y adolescencias. El mayor desafío está en el mundo adulto referente, por eso este libro pretende darle esa llave para ingresar al mundo digital. Cuando series como adolescencia se tomaron mucha notoriedad, lo que vinieron a mostrar es justamente que yo estar al lado de no significa estar con, digamos. Yo puedo estar en el mismo sillón con mi hijo, con mi hija, pero en realidad él o ella está a 1000 km de distancia conectado jugando un juego en determinado país, o sea, esa distancia que es digital, pero que a la vez es real, porque todo lo digital es real, nada es virtual, veo que debemos sanar como sociedad.
El objetivo no es estigmatizar, denostar o demonizar a las tecnologías, por supuesto que tienen aspectos muy positivos como el que hablamos al inicio, y hay evidencia empírica que muestra que el impacto en el campo emocional esto, digamos, está absolutamente estudiado. El tema es no quedarnos en el estancamiento de esa de esa evolución de las sociedades en acciones que no van a dar resultado.
Debemos afrontar el cambio de paradigma, afrontar el cambio de época que está estamos viviendo, entender que internet es un lugar, es un territorio, no es un lugar al que se entra, como el aire, internet es como, digamos, si el aire está intoxicado, por más que retiremos objetos, el aire va a seguir estando intoxicado. En esa lógica la idea de ponerle puertas al mar no va a resultar, por eso el llamado urgente a la sociedad es al de generar ese mecanismo de responsabilidad. Para para corregir esa idea adultocéntrica de entender a los hijos como propiedad de papá y mamá, los chicos y las chicas no son propiedad de los padres y de las madres, son sujetos de derecho, por lo tanto, debemos generar consensos y y reescribir el contrato social. Para eso, fundamentalmente la educación digital integral. Hoy no es inconcebible que con la irrupción de la inteligencia artificial la educación digital no sea protagonista en la agenda de los estados. Nosotros casualmente estamos ahora esta semana firmando un convenio con el Ministerio de Educación de Santa Fe y pretendemos avanzar con las provincias para promover la educación digital, pero la educación digital no va a ser orientada y dirigida meramente a las y los estudiantes, sino que también va a estar orientada y dirigida al mundo docente y fundamentalmente a las familias. Acá hay algo clave que debemos comprender y cierro con esta idea que me parece bastante contundente: si no comprendemos que las violencias hoy no ocupan lugar ni espacio, si no entendemos que la mecha que puede comenzar a encenderse en una habitación, puede en efecto o en consecuencia detonarse en el aula o la mecha que se enciende en el aula puede en efecto detonarse en un en una habitación o en un living, no vamos a estar entendiendo cuál es esa trazabilidad de la vulnerabilidad o cuál es esa trazabilidad de la violencia.
Por eso el objetivo que nos proponemos es el de generar correlatos, generar trazabilidad, armonizar y que haya congruencia, que haya coherencia en el abordaje de la protección, porque si no vamos a estar lamentando y llegando siempre tarde, que es lo que hoy estamos viviendo. Por eso, educación digital, información, herramientas, recursos, esto que estamos haciendo, creo que el camino es por acá.
El acceso a las redes sociales, y a diferentes dispositivos electrónicos en infancias y adolescencias es parte de un presente donde la pantalla se ha vuelto protagonista de los días. La información se mueve con mucha velocidad y en esa realidad es muy permeable que ocurran todo ese tipo de casos ante mencionados. El presente de un montón de vidas está en peligro y es urgente realizar una prevención para un uso cuidadoso de las redes y para protegerlos de abusadores y pedófilos. La ESI en las escuelas, la educación digital integral, la información en las casas y la presencia de un Estado que ataque esta problemática, serían las acciones más significativas. El objetivo narrado en esta entrevista es el de conocer, prevenir, sensibilizar y generar conciencia de las múltiples violencias y abusos a través del uso responsable de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y de la capacitación de la comunidad, garantizando la protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes.
∆ {Curaduría por Equipo Circular}

